El
III Convenio Colectivo para el personal laboral y el Acuerdo para el personal
funcionario caducaron el pasado 31 de diciembre de 2013. Los sindicatos
firmantes de estos dos textos (y también CGT) antes de que finalizara su
periodo de vigencia, denunciaron el Convenio como paso previo para comenzar la
negociación de un nuevo marco normativo con la empresa. Poca más información ha
trascendido en torno al inicio del proceso de negociación, más allá de la
convocatoria para la reunión de la mesa para el día 26 de febrero. De los
sindicatos con representación en la mesa sectorial, CCOO, UGT, SL y CSIF, como
mucho, han publicado sus respectivas plataformas reivindicativas. Y esto es
preocupante en un momento en el la empresa está acometiendo drásticos recortes
en plantilla y salarios. Echamos en falta más claridad en el proceso de
negociación, una plataforma unitaria que agrupe las reivindicaciones más claras
del colectivo y una actitud más agresiva por parte de los sindicatos ante el
inmovilismo de la empresa.
Conviene
aclarar en torno a este asunto la situación en la que quedamos los/as
trabajadores/as de Correos una vez que el Convenio y el Acuerdo han cumplido su
recorrido temporal. En cuanto al convenio, que rige las condiciones del
personal laboral, el artículo 6 del III Convenio dice que “…una vez denunciado,
permanecerá vigente su contenido hasta tanto sea sustituido por el nuevo
convenio”. Queda claro, por tanto, que con la redacción de este artículo, el
personal laboral de Correos queda protegido ante una posible aplicación de la Reforma Laboral o del Estatuto
de los Trabajadores ante la pérdida de vigencia del III Convenio. En cuanto al
Acuerdo para el personal funcionario, la situación es más compleja. En
principio el Acuerdo nunca se ha publicado en el BOE: de esta manera,
difícilmente se puede denunciar algo que no ha adquirido oficialidad. En
cualquier caso en su apartado II, cuando se habla de “Vigencia Temporal” se
dice que”...una vez transcurrido el plazo inicial de vigencia el Acuerdo se
entenderá prorrogado por años naturales, salvo denuncia de cualquiera de las
partes”. Ningún sindicato menciona en sus comunicados haber denunciado este
texto. Por tanto, y aunque en el caso de los/as funcionarios/as la situación es
un poco más ambigua, hasta que lleguen los nuevos textos, seguimos rigiéndonos
por los anteriores.
El
proceso de negociación se ha iniciado, a nuestro modo de entender, de mala
manera. Los sindicatos han entrado mal a la negociación, dejando de lado la
unidad sindical (hasta ahora, por lo que sabemos, sólo se han producido
reuniones con la empresa, de manera unilateral, con cada sindicato firmante de
la anterior normativa) y sin una plataforma unitaria que incluya aspectos muy
sentidos y reivindicados por parte del colectivo. El tema de la unidad sindical
nos parece fundamental, y más, en la coyuntura actual: si se quiere cerrar una
negociación de manera aceptable para los/as trabajadores/as es imprescindible
presentarse ante la empresa sin fisuras.
Otro
aspecto fundamental, en este momento, es el blindaje de los contenidos ante una
posible aplicación de la Reforma Laboral.
Evitar la posibilidad de que Correos quiera introducir los aspectos más
negativos de la misma, en detrimento de nuestros derechos, nos parece
imprescindible.
Y
en cuanto a los contenidos que se debieran abordar en esta negociación, los que
a continuación reseñamos nos parecen los
más básicos:
*
El primero de los temas en el que queremos poner el acento es el del ciclo del
empleo y todo lo que tiene que ver con las bolsas de empleo y las
contrataciones. El colectivo de personal eventual es el principal damnificado
de la política de ahorro en gastos de personal emprendido por la empresa, con
la drástica reducción de contratación que ha traído aparejada, y de los
redimensionamientos emprendidos por Correos, que traen aparejados la perdida de
un buen número de puestos de trabajo. Pero además, este colectivo ha tenido que
soportar un sistema de rotación en la contratación que para lo único que sirve
es para precarizar el empleo, para hacer incontrolable el sistema que se
utiliza para realizar la contratación y para que la empresa esté cómoda en esta
materia. Somos de la idea de que el sistema que se utilice para realizar la
contratación ha de ser claro y controlable y el actual no lo es y debiera ser
cambiado por otro, que bien podría ser el de prelación, usado anteriormente
hasta que fue sustituido por el actual de rotación.
Dentro
de este capítulo entraría la calidad del empleo que se crea en
Correos. En los últimos tiempos, tanto para personal eventual o
fijo-discontinuo, esos puestos de trabajo son de jornada parcial: en unos casos
porque la empresa considera que con esos contratos a tiempo parcial queda bien
cubierta una plaza de jornada completa (sustituciones) y en otros porque
Correos directamente reconvierte puestos de jornada completa en otros de tiempo
parcial (vía concurso de traslados en muchos casos). Parece evidente que
estamos hablando de un nuevo eslabón en la cadena de ahorro en gastos de
personal por parte de Correos: sustituir empleos de jornada completa por otros
de media jornada. De alguna manera, esta conversión de empleos de jornada
completa en jornadas parciales debe tener una regulación que marque el cómo y
el cuánto: no se puede dejar en la voluntad de la empresa la extensión sin
medida de esta política, porque Correos con las manos libres en esta materia
puede tender a ajustar cada vez más el horario en esta modalidad contractual
según sus intereses (ahora hablamos de jornadas parciales de 4 horas pero nadie
nos asegura que en el futuro sean de menos) y extenderla a todos los colectivos
que trabajamos en Correos (hasta ahora sólo se ha aplicado en los CTAs y en
Atención al Cliente, pero no sería descabellado pensar que pretendan implantar
este sistema en las Unidades de Reparto)
*
Otro tema que nos parece fundamental es el de las retribuciones. Cierto es que
una parte muy importante de nuestras nóminas vienen marcadas por los
Presupuestos Generales del Estado (con las consiguientes congelaciones
salariales de los últimos años, cuando no ha sido bajada, como la que nos
regaló el señor Rodríguez Zapatero al personal funcionario o la supresión de la
paga extra de navidad de 2012 por obra y gracia del señor Rajoy y su decretazo)
Nuestra perdida de poder adquisitivo es galopante y, aunque la coyuntura parece
querer indicar lo contrario, tal vez este sea el momento de tratar de resarcir al colectivo de tanta perdida. Y aunque
Correos no ha hecho todavía oficial el balance económico del año 2013, la SEPI (donde está incluida
Correos) ha anunciado unas ganancias para el grupo de cientos de millones (y
una parte de esas ganancias se estiman que corresponden a la aportación de
Correos) Ante estos datos no nos parece descabellado pedirle a la empresa que
ponga los medios para que nuestro poder adquisitivo recupere de manera
consolidable, por lo menos, parte de lo perdido en estos años.
En
este mismo apartado (afecta a nuestras nóminas) está el capítulo de las
penalizaciones por absentismo. Correos
siempre ha tenido obsesión con reducir el absentismo y el de las penalizaciones
en nuestros sueldos ha sido uno de los caminos elegidos: descuentos en el CPA,
en los Tramos (para el personal laboral) o la aplicación al personal funcionario
de los descuentos por bajas recogidos en el decretazo de Rajoy conforman un
panorama de descuentos abusivos que convendría reconducir para evitar que
enfermar no se convierta en un drama económico.
*
Otra reivindicación muy a tener en cuenta estaría en el capítulo de la ordenación
del tiempo trabajado. Desde que el personal de las
Unidades de Reparto ordinario ha dejado de trabajar los sábados se ha
producido, para el resto de la plantilla, una clara situación de
discriminación, que habría que tratar de paliar porque el personal de las
unidades que aún trabaja los sábados (USEs, CTAs, Atención al Cliente,….) se
siente especialmente molesto con esta diferencia de trato.
Dentro
de este mismo apartado estaría también la recuperación de los días adicionales
de AA.PP. por antigüedad: el personal funcionario, vía sentencias, consiguió el
reconocimiento de estos días hasta que, mediante el decretazo de julio del
2012, nos los derogó el gobierno. Evidentemente se trataría de recuperar este
derecho para el funcionariado de Correos y extenderlo al personal laboral.
* Una línea roja que cruzaron los
sindicatos firmantes del III Convenio y del Acuerdo fue aceptar la exclusión de
los sindicatos no firmantes de las distintas comisiones (empleo, igualdad,
salud laboral,…) que se crearon a raíz de la firma y que han servido para que
algunas organizaciones sindicales reciban de la empresa la información de
manera puntual y el resto no. La nueva negociación sería buena ocasión para
rectificar en este terreno y desmontar todo el tinglado de comisiones, formadas
sólo por los firmantes y la empresa, que pretenden sustituir funciones que, por
ley, corresponden a los órganos unitarios de representación.
Para acabar, no se debería firmar nada
antes de consultar a los/as trabajadores/as, para dar mayor legitimidad a lo
negociado. Ningún sindicato debiera tener miedo a este sano ejercicio de democracia
laboral. Sabemos que es difícil y costoso por la estructura de la empresa en la
que trabajamos y por la plantilla tan amplia que la formamos. Pero se puede
hacer y sería la manera más democrática de finalizar el proceso de negociación.
Los acuerdos firmados tendrían toda la legitimidad que les otorgaría un
respaldo amplio en el colectivo.
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