La vivienda es en la actualidad en una de las principales causas del empobrecimiento de la clase trabajadora. No tener una casa nos condena a la exclusión y tenerla nos condena a las clases populares a vidas de miseria.

« Lo que debería que ser un derecho garantizado es un bien privado con el que hacen negocio »
El próximo 11 de noviembre Euskal Herria, coincidiendo en fecha con el resto del Estado, protagonizará una vez más una huelga general, la segunda este 2026. Una huelga general que los sindicatos de vivienda nos han demandado pero para la que tenemos las mismas razones que hace 7 meses cuando ESK convocó una huelga por el empobrecimiento de la clase trabajadora.
Un derecho garantizado convertido en un bien privado
La vivienda es en la actualidad en una de las principales causas del empobrecimiento de la clase trabajadora. No tener una casa nos condena a la exclusión y tenerla nos condena a las clases populares a vidas de miseria.
La avaricia de unos pocos ha hecho que lo que debería que ser un derecho garantizado sea un bien privado con el que hacer negocio. Mientras unos pocos especulan y se llenan los bolsillos el resto, la mayoría, nos empobrecemos cada día más.
Los salarios, las pensiones y las prestaciones sociales no nos garantizan una vida digna. Tenemos empleo pero no podemos pagar nuestras casas, ni los suministros, ni llenar la nevera. Hemos trabajado durante toda la vida y nuestras pensiones no nos dan. Cuando lo necesitamos, las prestaciones sociales no son suficientes y no son pocas las personas quienes cada mes tienen tienen que decidir entre comer o tener un lugar donde vivir.
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